Hablar de internacionalización en América Latina suele estar lleno de entusiasmo. Tenemos talento, creatividad y productos capaces de competir en cualquier mercado. Sin embargo, cuando llega el momento de dar el salto, muchas empresas se encuentran con un obstáculo silencioso: el inglés para empresas.
De acuerdo con el EF English Proficiency Index 2023, la mayoría de los países de LATAM aún se encuentran en niveles medios o bajos de dominio del idioma. Esto se traduce en lo mismo que muchos líderes de equipo reconocen en privado: “nuestros colaboradores son excelentes, pero no se sienten seguros cuando tienen que negociar, presentar o escribir en inglés”.
El problema no es solo el nivel de inglés. El verdadero freno está en cómo las empresas abordan la capacitación, cayendo en errores que hacen que la inversión no tenga el impacto esperado. Este blog te mostrará los más comunes y, lo más importante, cómo evitarlos para que tu equipo pueda aprovechar el inglés como lo que realmente es: la llave de entrada a los negocios internacionales.
Error 1: Pensar que solo el área comercial necesita inglés
Es común ver programas de formación en inglés dirigidos únicamente al equipo de ventas. La lógica parece sólida: “ellos son los que hablan con los clientes”. Pero la realidad es mucho más amplia.
Un cliente global no solo interactúa con vendedores. Hablará con el equipo de logística para coordinar entregas, con finanzas para revisar facturas, con recursos humanos para procesos de contratación internacional o con abogados para temas de contratos.
Si solo se capacita a ventas, se crea un cuello de botella: cualquier interacción fuera de esa área se vuelve lenta, insegura o dependiente de traducciones improvisadas.
Cómo evitarlo:
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Mapear todos los puntos de contacto de la empresa con un cliente internacional.
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Diseñar planes de capacitación que incluyan áreas clave más allá de ventas: operaciones, finanzas, RR. HH., soporte técnico.
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Priorizar los roles customer-facing pero sin descuidar al resto.
Error 2: Apostar por formación genérica (y no adaptada al sector)
Otro error frecuente es enviar a todo el equipo al mismo curso de inglés, con un enfoque general. El resultado suele ser frustración: colaboradores que sienten que las clases no conectan con su día a día.
Un abogado necesita inglés jurídico para redactar cláusulas, un desarrollador requiere inglés técnico para documentar código y un financiero debe dominar el inglés para finanzas para discutir KPIs o presupuestos.
Según Cambridge English, el 77 % de las empresas globales afirma que el inglés especializado por industria es lo que marca la diferencia en la competitividad internacional.
Cómo evitarlo:
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Ofrecer clases de inglés personalizado por área.
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Incorporar vocabulario, escenarios y casos reales del sector de la empresa.
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Incluir simulaciones prácticas: revisar un contrato, presentar un informe financiero, dar soporte técnico.
Error 3: Medir el avance solo por asistencia (y no por resultados)
Muchas compañías evalúan el éxito de sus programas de inglés con métricas superficiales: cuántos empleados asistieron a clases o cuántas horas de formación se impartieron.
El verdadero impacto no se mide en asistencia, sino en competencias adquiridas. ¿Puede tu equipo sostener una reunión en inglés? ¿Pueden enviar un correo claro a un cliente? ¿Saben presentar un reporte en inglés?
El World Economic Forum subraya que las empresas más exitosas en la capacitación de idiomas miden avances con KPIs como: reducción en los tiempos de respuesta, mejora en la satisfacción de clientes internacionales y número de negociaciones atendidas directamente sin traductor.
Cómo evitarlo:
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Implementar KPIs claros: nivel alcanzado (B1, B2, C1), cantidad de interacciones en inglés resueltas sin apoyo, tiempo de respuesta en inglés.
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Utilizar pruebas de inglés internas y externas para medir progreso real.
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Vincular la formación a objetivos de negocio: lograr una presentación en inglés de un proyecto clave, por ejemplo.
Error 4: Enfocarse únicamente en gramática y descuidar la comunicación real
Un error muy común es estructurar las clases en torno a la gramática, con poca práctica real. El resultado: empleados que pueden completar ejercicios escritos, pero se bloquean al responder una pregunta en una reunión internacional.
De hecho, Harvard Business Review advierte que los programas de capacitación en inglés que priorizan la comunicación práctica sobre la gramática aumentan en un 30 % la confianza de los colaboradores en entornos globales.
Cómo evitarlo:
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Usar metodologías basadas en comunicación activa: role plays, presentaciones, debates.
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Incorporar simulaciones de escenarios reales: atender una llamada de soporte, presentar un pitch, defender una propuesta en inglés.
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Complementar con herramientas digitales (ej. grabar y analizar interacciones en Zoom).
Error 5: Ignorar la cultura de la comunicación en inglés
El inglés no es solo un idioma, también es una forma de comunicar. Muchas empresas subestiman el factor cultural y se sorprenden cuando, aun con buen nivel de idioma, sus equipos no logran generar confianza con clientes extranjeros.
Ejemplos comunes:
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En Estados Unidos se espera un tono más directo y enfocado en resultados.
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En Reino Unido se valora la cortesía y el contexto antes de entrar en cifras.
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En Canadá se privilegia la colaboración y la sensibilidad multicultural.
Ignorar estos matices puede hacer que un mensaje en inglés sea gramaticalmente correcto, pero culturalmente ineficaz.
Cómo evitarlo:
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Incluir formación en cross-cultural communication junto con el inglés.
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Practicar no solo vocabulario, sino también estilos de interacción y negociación.
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Exponer al equipo a casos reales de clientes en distintos países.
¿Cómo evitar que el inglés frene tu internacionalización?
Internacionalizar una empresa no depende únicamente del producto, del precio o de la estrategia comercial. Muchas veces, el éxito se juega en la capacidad de un equipo para comunicarse con confianza en inglés.
Los errores que revisamos -capacitar solo a ventas, usar programas genéricos, medir mal el avance, enfocarse solo en gramática o ignorar la cultura- son más comunes de lo que parecen. La buena noticia es que todos tienen solución si se aborda el inglés como una herramienta estratégica de internacionalización, no como un requisito secundario.
El primer paso es diagnosticar el nivel de inglés actual de tu empresa y de tu equipo. Saber en qué punto estás te permitirá diseñar un plan realista y evitar estos tropiezos.
Y si quieres ir más allá, en nuestro próximo webinar compartiremos tácticas y recomendaciones prácticas sobre cómo preparar a tu equipo para trabajar con clientes en inglés y llevar tu empresa al siguiente nivel.